Debido a la reciente elección presidencial en Perú, hemos visto cómo el candidato nacionalista Ollanta Humala Tasso ha emitido mensajes cargados de ira y reproches hacia Chile. Por su parte, desde La Moneda, el gobierno chileno liderado por la derecha pinochetista ha respondido con la misma contundencia hacia Lima. ¿Por qué este intercambio beligerante entre dos países hermanos?
Perú y Chile son dos hermosos países latinoamericanos que enfrentan enormes desafíos sociales y económicos: la desigualdad en la distribución de la riqueza, la precariedad educativa, la pobreza estructural, entre otros. Sin embargo, tienen mucho más en común de lo que el etnocentrismo nacionalista y la propaganda les ha hecho creer. Comparten un pasado histórico conjunto, especialmente en cuanto a sus pueblos originarios, muchos de los cuales habitaron territorios que hoy corresponden a ambos países. La civilización Inca, por ejemplo, dominó amplias zonas del actual Chile y Perú.
Además, su lucha conjunta contra el dominio español estrechó sus lazos históricos. El Libertador chileno Bernardo O’Higgins, junto con José de San Martín, colaboró en la independencia del Perú, liberando a ambos pueblos del yugo colonial. Sin embargo, esta hermandad sangrienta se fracturó pronto: guerras posteriores, promovidas por las oligarquías de ambos países, sirvieron únicamente a intereses económicos y de poder, arrastrando a sus pueblos hacia el odio fratricida y el genocidio.
Esta historia compartida y sus cicatrices se reflejan en la actualidad. Humala aspira a la presidencia en un Perú que sigue luchando contra profundas desigualdades. Chile, por otro lado, es el país con la peor distribución de la riqueza dentro de la OCDE, y su presidente de ultraderecha, Sebastián Piñera, atraviesa una crisis de baja aprobación y cuestionamientos políticos por parte de la oposición. En este contexto, los gobiernos de ambos países recurren a nacionalismos anacrónicos para distraer a la población y afianzar su control. Los insultos y provocaciones cruzadas no son más que herramientas para manipular el sentir popular.
Los medios de comunicación en ambos países, controlados en gran medida por las élites económicas y políticas, fomentan este odio entre hermanos de clase, mientras mantienen a la población anestesiada con el consumo y las disputas superficiales. La educación y la historia oficial han sido filtradas y diseñadas para crear ciudadanos dóciles que no cuestionen la hegemonía de las oligarquías ni el sistema desigual. El patrón no quiere perder ni su poder ni su riqueza.
Como mencioné en mi primera publicación sobre este tema, siempre quise acompañarla con un video que reflejara esta perspectiva. Hoy, 3 de junio de 2011, encontré una entrevista que ilumina mucho sobre este asunto: una entrevista al reconocido historiador chileno Sergio Villalobos. Villalobos representa la corriente de pensamiento que ha influenciado la educación histórica oficial en Chile, que también moldeó a generaciones de profesores y estudiantes. Si entendemos esta visión, podemos comprender mejor el origen del “odio majadero” entre Chile y Perú.
En Perú, probablemente, existe un problema similar en cuanto a la manipulación histórica y educativa. Por ahora, agradezco profundamente al verdadero gran historiador chileno Gabriel Salazar, cuya obra ha sido silenciada por la prensa burguesa. Si aún no lo conoces, te invito a investigar sobre él.
Entrevista de CNN Chile a Sergio Villalobos: http://www.youtube.com/watch?v=CZwbqrnL2Ec
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